I am a political scientist, Adjunct Professor at Valencia College, teaching State and Local Government, and U.S. Government. I have more than twenty years of experience in higher education teaching, specialized in democracy and governance issues in Latin America, with a career as researcher, commentator, writer, and blogger. I have developed an academic path in the field of study of institutional behavior in democratic societies in Latin America, specifically Venezuela, and more recently Cuba.
Sunday, October 28, 2012
Thursday, October 25, 2012
DEMOCRATIZACIÓN DE ESPACIOS PÚBLICOS Y CAMBIO INSTITUCIONAL: LOS CONSEJOS COMUNALES EN VENEZUELA
INTRODUCCIÓN
El proyecto político descrito en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela de 1999 (CRBV), incorpora el concepto de la democracia
participativa y protagónica, en el que los ciudadanos, además de derechos,
tienen deberes en el desarrollo de la democracia. En la Ley Orgánica de
Consejos Comunales, su artículo Nº 2 señala que éstos representan instancias de
participación dirigidas a procurar la articulación e integración de
organizaciones comunitarias, grupos sociales y ciudadanos, para incidir en la
gestión de las políticas públicas destinadas a satisfacer necesidades
comunitarias, con el propósito de construir una sociedad de equitativa y con
justicia social. Ello requiere de un proceso de formación y creación de
capacidades, tanto para el Estado como para la sociedad, representando un
verdadero cambio paradigmático.
En estos momentos, el interés de los investigadores
en el área de los problemas socio-políticos en Venezuela, es abordar el
planteamiento que encarna del Poder Popular, en una aproximación al nuevo
modelo político que se está desarrollando en Venezuela. Esta es sin duda una
temática de gran interés desde el punto de vista académico y de gestión, debido
no solamente a la novedad sino a las posibilidades de éxito que representa un
cambio institucional de ésta naturaleza. Debido a que se trata de un proceso en
marcha, el desarrollo de los consejos comunales como mecanismo de participación
y decisión pública representa un objeto de interés permanente. En esta lectura,
se aborda el tema de los consejos comunales desde la perspectiva de la
democratización y el cambio institucional experimentado por la estructura del Estado
venezolano, en donde se identifican las bases fundacionales del sistema
político venezolano, para luego introducir el cambio planteado por la CRBV,
finalizando con un balance preliminar sobre los consejos comunales en la nueva
arquitectura del Estado.
ANTECEDENTES
La democracia venezolana es el resultado de un
trayecto arduo, lleno de muchos tropiezos en donde la voluntad política fue
siempre un factor determinante en el éxito de la consolidación de la
institucionalidad democrática. El sistema político venezolano resume en
gran medida, las transiciones políticas de la historia contemporánea de
Venezuela. Para profundizar en la crisis política venezolana, es imprescindible
reconocer las condiciones en las que se inició la democracia en Venezuela. La entrada al
Siglo XX se hizo efectiva luego del fallecimiento del dictador Juan Vicente
Gómez. Los sucesivos gobiernos estuvieron en manos de antiguos militares
vinculados al régimen gomecista, procurando una transición pacífica que
permitiera cerrar la brecha entre militares y civiles. Sin embargo, esta
aspiración dista mucho del rumbo que tomó el país. En medio de una gran inestabilidad
política, el trienio de 1945-1948
significó el primer ensayo democrático de Venezuela, que condujo a las primeras
elecciones directas (1947), en un país que durante más de un cuarto de siglo,
había padecido una férrea dictadura. Este ensayo democrático fue desplazado por
una nueva interrupción autoritaria, por parte de los mismos militares que
expulsaron del poder a Isaías Medina Angarita en 1945. Durante los siguientes
diez años, Venezuela de nuevo vivió una dictadura, en esta oportunidad de
naturaleza “modernizadora”.
En el año 1958 los principales
actores del sistema político venezolano, demostrando haber dejado en el pasado
las diferencias que condujeron al país a la experiencia dictatorial, suscribiendo
el Pacto de Punto Fijo para fijar las bases del modelo democrático venezolano.
Las experiencias del pasado, dejaron claro que la hegemonía política representaba
el principal obstáculo para la consolidación de un régimen de libertades. Este
acuerdo, significaba la fijación de las reglas del juego político, en lo que
habría de ser un compromiso por preservar la estabilidad del naciente sistema. Las
condiciones económicas del país, al convertirse nuestra renta petrolera en el
factor dinamizador, facilitaron la configuración de un modelo de relaciones de
Estado, que entre otras, consolidó el Sistema Populista de Conciliación de
Élites, definido por Juan C. Rey (1998: 292) como el entramado de una
pluralidad de intereses sociales, económicos y políticos, que apoyándose en la
abundancia de recursos económicos, un bajo nivel (simplicidad) en las demandas
y la capacidad de las organizaciones políticas (partidos y asociaciones
civiles) para canalizar las demandas, permitieron una significativa etapa de
estabilidad política.
De acuerdo con Kornblith (1996) la
crisis del modelo rentista, en el que el petróleo había sido la base de la principal
actividad productiva y la fuente más significativa de ingresos, generó serias críticas
hacia un Estado hiperactivo (Estado de Bienestar) que a través de vínculos utilitarios
estimulaba la adhesión de la sociedad al sistema, con el compromiso de luego conducir
hacia una transición donde prevalecieran mecanismos valorativos. Sin embargo,
estas expectativas fueron desplazadas por la cultura clientelar instaurada, fundamentada
en el fortalecimiento de la partidocracia en sustitución del Estado de
Partidos, como fue definido por Brewer-Carías (1988). En 1984 se crea la
Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), en un intento por
ofrecer la visión de un país moderno para el que era imprescindible contar con
el concurso de todos los sectores de la vida nacional, definiendo un modelo de
Estado democrático e inclusivo. Este fue un esfuerzo amplio, que expresaba la
intención de redefinir el camino, sin embargo faltó la voluntad política para
implementar todas las transformaciones propuestas por la Comisión.
Las primeras expresiones del
deterioro del sistema político tienen lugar entre 1989 y 1992; en primer lugar,
la explosión social de febrero y marzo de 1989, conocida como el “Caracazo”, en
el comienzo de una serie de eventos de gran significación política. Ya para
febrero y noviembre de 1992 -fecha de las dos intentonas golpistas- la crisis
política era inocultable. Las reacciones del sistema político fueron menguadas,
dada de la gravedad del problema en desarrollo. El proceso de descentralización
político-administrativa iniciado en 1990, fue interpretado como una reacción
extrema, una medida de emergencia ante el impacto de la crisis política. La
realidad resultó ser mucho más compleja
de lo que la clase política venezolana estimaba, que inmersa en una crisis de
representatividad, la sociedad demostró a su dirigencia política que fue
superada por sus demandas.
CAMBIO INSTITUCIONAL
Las instituciones representan las
reglas de juego de una sociedad, las limitaciones impuestas a los procesos
humanos, de forma tal que una estructura de incentivos se organice en torno al
intercambio que se produce en los ámbitos sociales, políticos o económicos,
definiendo el cambio institucional, como un mecanismo que le permite a las
sociedades evolucionar en medio de procesos asociados al cambio histórico
(North, 1995: 3). En Venezuela, esas reglas de juego fueron debilitadas
tempranamente por el retiro del Pacto de Punto Fijo del partido URD. En el
camino, no fueron pocos los obstáculos, representados por las amenazas
golpistas de militares de derecha, así como el asedio de la guerrilla de
izquierda. El sistema que se impuso, el bipartidismo, condujo a la creación de
un entramado de poder, del cual las instituciones formaban parte importante.
Precisamente, fue la naturaleza del sistema institucional que se fue
consolidando, lo que más atentaba contra las bases fundacionales de la
democracia.
El deterioro progresivo del
sistema institucional tuvo expresiones más severas a partir de las intentonas
golpistas del 4 de Febrero y 27 de Noviembre de 1992. La crisis militar dio
paso a una crisis política seria, con el juicio y destitución del Presidente
Pérez en 1993. La ausencia de gobernabilidad, que viene siendo objeto de
discusión desde algún tiempo, se instala como tema principal de la agenda política
nacional. La crisis política estaba compuesta por una parte, por la crisis de
representación, y eso condujo a la ruptura del bipartidismo, además de un
aumento de la abstención electoral. El triunfo en la presidencia, para un
segundo período de gobierno de Rafael Caldera, fuera de la organización
política de la que fue fundador y parte fundamental del modelo bipartidista,
fue una expresión de la crisis del sistema. En 1998 Hugo Chávez encarna la
opción política del cambio, que agrupando el descontento del país con el modelo
político dominante, logra imponerse inaugurando una nueva etapa de la vida
política nacional. Comenzando Chávez su período en la Presidencia de la
República, se inician los trámites para la convocatoria a una Asamblea Nacional
Constituyente, aprobándose la nueva Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela en 1999.
El agotamiento del modelo de
Estado no fue detenido por el proceso de descentralización en 1990, razón por
la cual, además del cambio constitucional, el gobierno se propuso garantizar
las condiciones necesarias para la transformación total del Estado venezolano. El
proyecto político de Chávez, en sus inicios, se dedicó al desmontaje de una
estructura de poder que hacía inviable la implantación del proyecto político
ofrecido. En el año 2002 se promulga
la Ley de los Consejos Estadales de
Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, que luego fue modificada en
2010, estableciendo: en su artículo 1º: “La presente Ley tiene por objeto la
creación, organización y establecimiento de competencias del Consejo Estadal de
Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, como órgano rector de la
planificación pública en el estado, en función del empleo de los recursos
públicos para la consecución, coordinación y armonización de los planes,
programas y proyectos para la transformación del estado, a través de una justa
distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica, democrática,
participativa y de consulta abierta, para la construcción de la sociedad socialista
democrática, de igualdad, equidad y justicia social.” Con la creación de
este espacio, se generaron expectativas de participación, sobre todo a través
de organizaciones representativas de la sociedad civil, sin embargo, su
incidencia ha sido poco significativa, posiblemente debido a los cambios
operados en todos los espacios de participación, con la connotación socialista
que se ha adoptado; además de su condición de ser un espacio de decisión
estadal, creado por una legislación nacional (Hernández, 2004).
En el año 2002 también se
promulga la Ley
de los Consejos Locales de Planificación Pública que señala en su artículo Nº 2: “El Consejo Local de Planificación Pública es la instancia de
planificación en el municipio, y el órgano encargado de diseñar el Plan
Municipal de Desarrollo y los demás planes municipales, en concordancia con los
lineamientos del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación, los demás
planes nacionales y los planes estadales, garantizando la participación
ciudadana y protagónica en su formulación, ejecución, seguimiento, evaluación y
control, en articulación con el Sistema Nacional de Planificación Pública.”,
instancias que habrían de acercar al ciudadano a espacios de decisión para la
transformación de las relaciones Estado-Sociedad. Esta instancia de
participación estaba concebida para servir de enlace con el gobierno estadal y
las distintas expresiones organizadas de la sociedad civil, con la
responsabilidad de incidir en los procesos de decisión pública.
Luego, en 2006 el Presidente
Chávez promulga la Ley de Consejos Comunales, en lo que pudiendo considerarse
como una utopía, ha sido parte medular del discurso de participación en los
últimos años (Romero Pirela, 2007), estando dirigidos a satisfacer el artículo
62 de la Constitución de 1999, que señala: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen el
derecho de participar libremente en los asuntos públicos, directamente o por
medio de sus representantes elegidos o elegidas. La participación del pueblo en
la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario
para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto
individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar
la generación de las condiciones más favorables para su práctica.” Los consejos comunales vinieron a
transformar la noción tradicional sobre el poder local, pues el propósito de los mismos es que los ciudadanos
organizados sean quienes tomen las decisiones de sus comunidades, en torno a
una gran diversidad de asuntos públicos, generando incertidumbre en los poderes
políticos, que se sintieron amenazados con ser desplazados.
Posteriormente, en 2009 se promulga una nueva Ley
Orgánica de los Consejos Comunales, que en su Artículo Nº 2 señala en
cuanto a su propósito: “Los consejos
comunales en el marco constitucional de la democracia participativa y
protagónica, son instancias de participación, articulación e integración entre
los ciudadanos, ciudadanas y las diversas organizaciones comunitarias,
movimientos sociales y populares, que permiten al pueblo organizado ejercer el
gobierno comunitario y la gestión directa de las políticas públicas y proyectos
orientados a responder a las necesidades, potencialidades y aspiraciones de las
comunidades, en la construcción del nuevo modelo de sociedad socialista de
igualdad, equidad y justicia social.” La figura de los Consejos Comunales,
viene a completar una etapa clave para la implantación del Estado Comunal,
conformando lo que señala Sánchez Meleán (2010: 40) un nuevo nivel territorial
de Gobierno, que responde directamente al Ejecutivo Nacional. En este sentido,
un rasgo característico de los Consejos Comunales es su autonomía, sin embargo
hay opiniones que no favorecen sus amplias competencias porque terminan siendo
micro-gobiernos, sin subordinarse al poder local, y en su lugar rindiendo
cuentas al Ejecutivo Nacional, cuestionando la naturaleza del poder popular que
encarnan (Gómez Calcaño, 2009: 68). En la LOCC se establece, en el artículo 44
el Ciclo Comunal como el proceso mediante el cual se hace efectiva la
participación popular y la planificación participativa, en respuesta a las
necesidades de las comunidades, contribuyendo al desarrollo del potencial y de
las capacidades de la comunidad. En el artículo Nº 45 se describe el Ciclo
Comunal, compuesto por cinco etapas, complementarias e interrelacionadas entre
sí y siendo estas:
1.
Diagnóstico:
esta fase caracteriza integralmente las comunidades, se identifican las
necesidades, las aspiraciones, los recursos, las potencialidades y las
relaciones sociales propias de la localidad.
2. Plan: es la fase que determina las
acciones, programas y proyectos que atendiendo al diagnóstico, tiene como
finalidad el desarrollo del bienestar integral de la comunidad.
3. Presupuesto: esta fase comprende la
determinación de los fondos, costos y recursos financieros y no financieros con
los que cuenta y requiere la comunidad, destinados a la ejecución de las
políticas, programas y proyectos establecidos en el plan comunitario de
desarrollo integral.
4.
Ejecución:
esta fase garantiza la concreción de las políticas, programas y proyectos en
espacio y tiempo establecidos en el plan comunitario de desarrollo integral,
garantizando la participación activa, consciente y solidaria de la comunidad.
5.
Contraloría
social: esta fase es la acción permanente de prevención, vigilancia,
supervisión, seguimiento, control y evaluación de las fases del ciclo comunal
para la concreción del plan comunitario de desarrollo Integral y en general,
sobre las acciones realizadas por el consejo comunal, ejercida articuladamente
por los habitantes de la comunidad, la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas, las
organizaciones comunitarias y la Unidad Contraloría Social del consejo comunal.
6.
Las fases
del ciclo comunal deberán estar avaladas y previamente aprobadas por la
Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas en el consejo comunal respectivo.
Atendiendo a
lo expresado en la ley, ésta sin duda representa una significativa cuota de
compromiso para las comunidades, en el desarrollo de la democracia
participativa y protagónica, al encargarse de todos estos propósitos, que no
solamente están dirigidos a “empoderar” a sus miembros sino a hacerlos responsables de sus decisiones. Los
avances institucionales representados en la creación de instancias de
participación como el Consejo Federal de Gobierno, que en su artículo Nº 2 establece que es “el órgano encargado de la planificación y coordinación de políticas y
acciones para el desarrollo del proceso de descentralización y transferencia de
competencias del Poder Nacional a los estados y municipios. En consecuencia, el
Consejo Federal de Gobierno establece los lineamientos que se aplican a los
procesos de transferencia de las competencias y atribuciones de las entidades
territoriales, hacia las organizaciones de base del Poder Popular” significan
elementos de la construcción del Poder Popular, definido por la Ley Orgánica del
Poder Popular en su artículo Nº 2 como “el
ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo en lo político, económico,
social, cultural, ambiental, internacional, y en todo ámbito del
desenvolvimiento y desarrollo de la sociedad, a través de sus diversas y
disímiles formas de organización, que edifican el estado comunal.” Estas
expresiones, que constituyen un avance en lo político y lo jurídico, no dejan
de provocar dudas en cuanto a las capacidades desarrolladas por las comunidades
para hacerle frente a tantas y tan exigentes responsabilidades. Porque, por una
parte se trata de materias sensibles a las comunidades involucradas y por la
otra, hacen referencia a problemas que el Estado y su administración pública
tienen la experticia y competencia para atender, lo que en primera instancia
debería producir una articulación de esfuerzos en aras de cubrir las exigencias
expresadas, y sin embargo, sobre esto tampoco hay el convencimiento que se haya
podido materializar.
En estos últimos años, el Gobierno de Chávez ha desplegado
esfuerzos por lograr un mayor control de la institucionalidad, con la
centralización del poder político y administrativo, limitando la autonomía a
entidades federales, como en el caso del Distrito Capital, en donde se nombró
un Jefe de Gobierno, mediante la promulgación de la Ley sobre la Organización y
Régimen del Distrito Capital (2009) que le da la potestad al Presidente de la
República de nombrarlo, por encima de las competencias y funciones del Alcalde
Metropolitano, quien es electo por el pueblo. De igual forma se efectuó el
traspaso de competencias de los estados hacia el poder central, como en el caso
de puertos y aeropuertos, desestimando con ello definitivamente el proceso de
descentralización, pues, aun cuando se crearon distintas instancias y los
instrumentos legales que las acompañan, como mecanismos para el fortalecimiento
de la participación, paralelamente en el ejercicio decisorio, se muestra una profundización en el control por
parte del poder central, tanto en lo político y como lo financiero.
En opinión de Mascareño (2007: 11-22) el fenómeno que vive
el Estado venezolano es propio de una re-centralización, expresada en tres
factores; en primer lugar, el contenido de la Constitución: la restricción de
la autonomía de estados y municipios sometida a una ley nacional; la eliminación
del Senado, con un legislativo unicameral; la regulación de los parlamentos
regionales con una ley nacional; el sometimiento de la autonomía municipal; la eliminación
de competencias exclusivas de las entidades federales; la sujeción las materias
concurrentes a leyes de carácter nacional; la transgresión del Situado
Constitucional, principal fuente de ingresos territoriales. En segundo lugar:
la hostilidad hacia la descentralización, con una estrategia de control, en
donde los recursos y las decisiones estaban centralizadas, amén de las
iniciativas paralelas a las estructuras descentralizadas (salud, desarrollo
social), que esquivaban las competencias descentralizadas: Plan Bolívar 2000 y
Fondo Único Social. Y en tercer lugar la
promulgación de diversas estructuras político-administrativas como el Consejo Federal
de Gobierno; instrumentos fiscales establecidos en la Constitución que no han
sido aprobados, como la Ley de Hacienda o que habiendo sido sancionados, han
tenido poca efectividad, como el Fondo de Compensación Inter-territorial. c) No
existe avance alguno en materia de competencias. d) Es un hecho el
represamiento de los recursos de los estados y municipios a nivel central. e)
La participación de los ingresos de estados y municipios en el presupuesto nacional
había logrado ascender hasta el 29 % en el año 1998. Pero ante las condiciones
adversas que en materia financiera atraviesan estas entidades, ese ingreso
disminuyó hasta el 21% en el 2004, 19% en el 2005 y 17% en el 2006. f) Se ha
instaurado un régimen de participación centralizada, con sujeción de los
recursos del poder central y sin intermediación con las disminuidas autonomías
de estados y municipios.
Esto retrata un panorama frágil, que hace posible
el fortalecimiento del poder central, pues aun cuando existen estructuras a
nivel comunitario, éstas en efecto dependen mucho más de las decisiones del
ejecutivo que de las propias regiones o localidades (como lo es el caso del
financiamiento de los proyectos de los consejos comunales). En la medida en que
los espacios de participación dependan del centralismo político administrativo,
el impacto de sus acciones sobre las comunidades tiende a debilitarse.
DEMOCRATIZACIÓN
La democratización, puede ser vista como un proceso a largo plazo de
construcción social (Whitehead, 2011: 20). Sin embargo, la democracia
electoral, como elemento sustancial en la noción de democratización, que el
mismo Whitehead juzga como insuficiente al argumentar que si en razón de los
procesos electorales es que la democracia se completa, indica como un ejemplo
de ello a la Venezuela de 1960, en donde los posteriores eventos políticos
mostraron “la grave parcialidad práctica
y la insuficiencia normativa con que se hizo” (2011: 47).
La democratización, como la plantea Whitehead (2011), se mueve entre la
noción de democracia y la consolidación de la misma, lo que hace difícil definirla
en un sentido estricto, tanto en sus características como proceso y como
condición. El argumento tiene que ver con la manifestación de cualidades del
sistema, que de concurrir todos los valores de la democracia o poliarquía en la
acepción de Dahl (1988:35), estaríamos ante un régimen democrático. En
este sentido, Dahl considera que un gobierno es democrático, si están presentes
cinco (5) condiciones: Participación
efectiva: reconocimiento de las diferentes posturas de los ciudadanos antes
de tomar decisiones; Igualdad de voto:
igualdad de condiciones en la toma de decisiones para todos los involucrados; Comprensión ilustrada: en función de la
naturaleza de los asuntos, debe haber suficientemente por parte de los
ciudadanos, para la toma de decisiones; Control
de la agenda: los ciudadanos deben participar en la decisión sobre cuales
asuntos a considerar e Inclusión de los
adultos: participación de las decisiones, en igualdad de condiciones, de
los ciudadanos que estén en condiciones (Puerta, 2010: 25).
Desde el punto de vista teórico
(Whitehead, 2011; Coppedge, 2005),
Venezuela había sido reconocida como una democracia establecida, según se
encontraban presentes en mayor o menor medida, algunos de los indicadores
señalados anteriormente. Sin embargo, los mismos autores señalan que Venezuela
se encontraba en el ámbito de las poliarquías con limitaciones, llamadas Casi Poliarquías (Whitehead, citando a
Dahl, 2011: 369) mientras que Coppedge considera que la democracia venezolana
ha sufrido importantes retrocesos, caracterizándose por su
desinstitucionalización (2005: 290). Según el reporte anual de Freedom House
del año 2001, de un total de 192 países en el año 2000, fueron calificados como
democracias electorales 120,
figurando en esa clasificación, Venezuela (Whitehead, 2011:371). Sin embargo, en
el Informe Freedom in the World (2011), Venezuela ya no es considerada como una
democracia electoral, en las mediciones resulta: Parcialmente Libre, con 5.0 en
la medición de Libertad; 5 en Libertades Civiles y 5 en Derechos Políticos,
siendo el rango 1 el más Libre y 7 el menos Libre, mostrando un considerable descenso
con respecto a la anterior evaluación (Freedom House, 2011).
En este sentido, incorporamos a Huntington,
quien ubicaba a Venezuela en la segunda
ola de democratización (1994: 160), siendo que en un primer intento
-fallido - para introducir la democracia en el año 1945, es en una segunda
(1958) vuelta que se materializa la institucionalización democrática. Sin
embargo, como lo indica el estudio cuantitativo de Freedom House, ha sido
sostenido el proceso de desinstitucionalización observado, tal como lo afirma
Coppedge (Coppedge, 2005: 290).
En Venezuela el proceso de democratización puede valorarse a partir de
las siguientes variables, para conocer los niveles de desempeño de la
democracia; los Procesos electorales y el pluralismo político; el Funcionamiento
del Gobierno; la Participación política;
la Cultura Política; las Libertades Civiles; las Elecciones y las Instituciones de gobierno. La
revisión de estos indicadores en Venezuela, arroja serias dudas en cuanto a los
comportamientos institucionales asociados a ellos[1].
Los procesos electorales han sido
numerosos, pero cargados de cuestionamientos por parte de sectores opositores (p.
e. la organización civil SUMATE ha sido constante en sus críticas al Consejo
Nacional Electoral y sus procesos); el pluralismo
político ha sido puesto en duda, toda vez que no solamente los partidos
opositores han sido excluidos de discusiones en materias de interés nacional
(acuerdos con otros países, p. e.), sino que además en el propio Gobierno se
produjo la decisión de unificar a todos los partidos que forman la coalición de
apoyo al proyecto político del Presidente, en una sola agrupación (el Partido
Socialista Unido de Venezuela, el PSUV); el funcionamiento del Gobierno ha sido duramente cuestionado por sus
políticas poco efectivas para combatir alarmantes niveles de desempleo, altos
índices delictivos, precarios servicios de salud y educación, crisis cíclicas
de desabastecimiento de alimentos, dependencia de las importaciones para la
satisfacción de la demanda de productos, entre otros problemas; la participación política ha sido
estimulada, desde el propio Gobierno, pero con dificultades para los sectores
no proclives al Gobierno, dado los niveles de politización de los mismo
(recordemos la Lista Tascón, que fue empleada como instrumento de exclusión
política); la cultura política ha
sufrido importantes cambios por los altos niveles de polarización que vive la
sociedad; las libertades civiles
cada vez más débiles ante el control que se ejerce desde el Estado: presos
políticos, cierre de medios, persecución de organizaciones; las elecciones y las Instituciones de Gobierno, con poca credibilidad y confianza, se
presentan como responsables de las acciones que debilitan la legitimidad de la
democracia venezolana (Human Rights Watch, 2008).
Este es un escenario que hace incompatible la
invitación a la participación cuando desde el propio Gobierno se generan
obstáculos para los sectores no alineados con su proyecto político, como
recogen denuncias efectuadas ante organismos internacionales: Human Rights
Watch, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así como organismos no
gubernamentales nacionales: Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos
Humanos. Son estas razones por las que algunos estudiosos de la democracia, de
los que tan sólo hemos mencionado a Huntington, Whitehead y Coppedge, afirman
que la democracia venezolana se encuentra seriamente amenazada. Y esa amenaza
constituye, lógicamente un rasgo de la crisis de la democracia que pone en duda
el proceso de democratización emprendido a partir de 1958.
CONCLUSIONES
El proceso de democratización que se inició en
Venezuela, luego de la caída de la dictadura militar, significó el compromiso
de no sucumbir a tentaciones sectarias ni excluyentes, abrigando el firme
propósito de encaminar a la nación venezolana hacia la modernidad, consolidando
un andamiaje institucional que reflejara los valores de la libertad, la
justicia y la equidad. Posiblemente la madurez política sea uno de los factores
determinantes en la naturaleza del proceso, que definitivamente tiene más
debilidades que fortalezas, pues de lo contrario, el mensaje del Presidente
Chávez no habría tenido eco en el electorado, ni habría despertado en la
población el deseo de cambio que hasta el presente, sigue vigente como
aspiración política en el imaginario social.
La historia política venezolana es el reflejo
de una nación joven, con unas enormes capacidades, tanto en su potencial humano
como en sus riquezas naturales, que sin embargo ha sido poco efectiva para
esquivar la vocación autoritaria, heredera del caudillismo latinoamericano, que
no ha hecho excepción a la hora de someter a los pueblos de América Latina a la
dominación absoluta. Los vaivenes de la política venezolana retratan un sistema
institucional construido en torno a la
figura de un Estado protector, cuyas responsabilidades se incrementaban en la
medida en que aumentaban los ingresos por vía de la renta petrolera. Los
criterios de redistribución, muchas veces alentaban prácticas de carácter populista,
para corregir las brechas sociales, estimuladas por la propia naturaleza proteccionista
del Estado. Los momentos más críticos de la vida nacional, marcaron las
oportunidades para la apertura de espacios tales como el proceso
descentralizador y la elección directa de alcaldes y gobernadores; sin embargo,
estas medidas no fueron suficientes para alejar la tentación autoritaria, como
una suerte de mecanismo de corrección de los desvíos del poder.
El reordenamiento institucional que ha
emprendido el Estado venezolano, a partir de la Constitución de 1999, muestra
una nación con muchas posibilidades de participación, pero en la que a su vez,
persisten las críticas hacia la ineficiencia del Estado y la insatisfacción
hacia su gestión pública, a la que ahora se suma la volatilidad política
expresada en la polarización que experimenta la sociedad venezolana. Esto
conduce a una situación de fragilidad institucional en la que resulta
cuestionable la estabilidad democrática, cuando han sido irreconciliables las
visiones de país encarnadas en el proyecto político del Presidente Chávez y la crítica desde la oposición al Gobierno. Las
virtudes de la democracia participativa y protagónica, permanecen como
aspiraciones, dentro de una vorágine institucional que amenaza con recrudecer
para alcanzar los propósitos revolucionarios. En medio de ello, se encuentran
los procesos políticos, en la mayoría de los casos, sujetos a las vicisitudes
de un proyecto político que se va reinventando a medida que transcurre el
tiempo.
Para poder revertir el deterioro de la
democracia venezolana, y retomar el camino del fortalecimiento institucional,
lo fundamental es comenzar por el reforzamiento del orden jurídico, dándole
cumplimiento a las normas y con ello al rol que desempeñan las instituciones en
el sistema político; de lo contrario, seguirán creándose mecanismos y espacios
para la participación, sin que ello sea suficiente para lograr la efectiva
concurrencia de ciudadanos dispuestos a comprometerse en un esfuerzo colectivo
de largo alcance. La participación ciudadana no se va consolidar por la vía
ejecutiva, en atención a una decisión del poder centralizado; ésta será en todo
caso, producto de la convicción de los ciudadanos que creen en la legitimidad
de las instituciones y en el compromiso de sus autoridades políticas.
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de abril de 2006.
Ley Orgánica del Poder Popular Gaceta Oficial Nº 6.011 Extraordinario del
21 de diciembre de 2010.
Ley de Reforma Parcial de
la Ley de los Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas.
Gaceta Oficial Nº 6.017 Extraordinario del 30 de diciembre del 2010.
Ley de los Consejos Estadales de Planificación
y Coordinación de Políticas Públicas. Gaceta Oficial N° 6.017 Extraordinario del 30
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Lora, Eduardo Ed. (2007) El estado
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(2010) El debate entre los modelos de
democracia representativa y participativa. Elementos teórico- conceptuales.
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Caracas: Ediciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV.
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Zulia: Maracaibo.
Whitehead,
Laurence (2011) Democratización. Teoría y
experiencia. México: Fondo de Cultura Económica.
[1] Para una
información más detallada al respecto, consultar http://www.freedomhouse.org/report/freedom-world/2011/venezuela
Wednesday, October 10, 2012
En relación al supuesto fraude electoral
Esta reflexión del Prof. Robinson Rivas me la hizo llegar el Prof. Carlos Mascareño y la comparto con ustedes.
Saludos
Amigos:
Hasta anoche tardísimo estuve trabajando en la observación electoral. Ya son varios años dedicando tiempo y un esfuerzo inmenso a esta tarea, de la que he aprendido muchísimas cosas, y me han hecho comprender mejor muchas más. Específicamente, soy parte del grupo de Observación Electoral de Asamblea de Educación, una ONG dedicada en parte a ser veedores de estos procesos.
Lo primero que les cuento, y se lo hago saber a todo el que puedo, es que el sistema de votación automatizado nuestro es sumamente seguro, sumamente confiable, y la envidia de los de otros países que hemos tenido la oportunidad de comparar. El voto es 100% secreto, la automatización es exacta hasta un margen de 99,999% sin exagerar, y la cantidad de validaciones. re-validaciones y auditorías son increíblemente altas, hechas además por muchísima gente competente y especializada. No lo digo por mí, sino por docenas de ingenieros del gobierno, de la oposición, de partidos minoritarios y de Smartmatic que dedican horas y días a revisar los códigos fuente, las configuraciones de las máquinas de votación, de las de transmisión, de los conteos, de las líneas de respaldo, el tema de la privacidad, la encriptación, y un largo etcétera.
Como reto técnico es sumamente gratificante trabajar en eso.
Otra cosa MUY diferente es el aspecto del trabajo político del CNE. Ya ahí entran otras variables, como movimientos de electores entre centros, las ventajas que dan para el registro a sectores que les interesa, que se hagan los locos ante el grosero ventajismo oficial, que hagan normas de publicidad que favorecen descaradamente al gobierno, etc etc. Para resumir, me gusta usar esta figura: es como jugar un juego de fútbol donde las reglas están claras, pero el
árbitro es partidario de uno de los equipos. Si el equipo en desventaja mete los goles gana, pero tiene que meterlos. El equipo del árbitro (en este caso el gobierno) también debe meter los goles, pero el árbitro se las pone más fácil. Al final del día, va a ganar quien meta los goles, pero desde luego la ventaja es para el que tiene los recursos.
Si me explico bien, lo que quiero es hacer las distinción entre la parte política (abusiva y abiertamente pro-gobierno) del CNE y los aspectos técnicos, de los cuales no me queda ninguna duda que están muy muy consolidados.
Como anécdota puedo contarles que en una de las auditorías de una elección anterior, estábamos los representantes del CNE, los de smartmatic como fabricante, los testigos del gobierno, los de la oposición y yo y algunos amigos por los observadores electorales de Asamblea de Educación. ¡¡Y en TODOS los grupos, había profesores de la Facultad!!! más aún, en esas auditorías hubo un momento que en la misma mesa había gente del mismo centro de investigación de la UCV ¡¡pero en bandos diferentes!! Con eso quiero decir, que tengo confianza plena en ese trabajo, y no voy a descalificar a mis colegas solamente porque estén en lados distintos de la calle.
A NADIE LE GUSTA PERDER
¿¿A quién puede gustarle perder una elección?? el tema es que hay que entender como es el proceso. Con lo que dije ya, creo que dejo clarísimo que NO APOYO y más bien DESCALIFICO todos los rumores, las "noticias" y comentarios que hagan ver que hubo fraude. NO HAY FRAUDE, lo que pasó es que PERDIMOS. Como esa verdad no le gusta a nadie, hay que repetirla y repetirla y aclararla. Siempre va haber gente que salga con eso porque sencillamente no comprende que si en su centro ganaron 80-20, ¿como vamos a perder en el resto del país?? ¿con este gorila, dictador, ladrón, etc etc?? pues sencillamente, porque hubo más gente que votó por él, y desde luego, hicieron una inversión muchísimo mayor en promocionarlo de todas las formas posibles. Cantar fraude, decir que se perdió por los votos nulos, que cambiaron los resultados a las x de la noche, que negociaron, etc etc, es una necedad que no resiste ningún análisis. Eso si, sirven como "paliativo" y dan alguna sensación de esperanza, pero no deja de ser sino un autoengaño.
La mera verdad, es que el gobierno aplicó un masivo movimiento de sus votantes menos duros, y consolidó a sus duros, sin contar con el gigantesco esfuerzo que han hecho en estos últimos meses para inaugurar obras a medio hacer (pero visibles), el esfuerzo físico impresionante que tuvo que hacer el presidente a última hora, la inversión en paños calientes en las principales ciudades, y el populismo descarado, que raya en lo ridículo. Pero así es la política, y si esos esfuerzos no se tradujeran en votos ni los intentarían. Lo cierto es que esa es la forma clásica de hacer campaña electoral, y este gobierno en eso es maestro: minimizar cualquier noticia que los afecta (y han sido muchísimas) y sobrevalorar las obras dirigidas a captar votos. Por ejemplo, hasta risa dio ver cómo inauguraban el famoso BusCaracas después de nueve años y un costo 11 veces superior al establecido, todo a los golpes y a última hora. Pero repito: en política eso se vale, y sirve para captar los votos medio flojos. Los duros, ya los tenía con la campaña de insultos, radicalismo y fanatismo que le encanta a sus seguidores.
¿¿POR QUÉ SI SACAMOS MÁS VOTOS PERDIMOS?? ¿¿DÓNDE ESTÁ EL FRAUDE??
Pues la verdad, es que sacamos más votos en los centros urbanos, de donde somos la mayoría de los amigos que finalmente van a leer estas notas. En general, la gente de estos centros urbanos, de clases medias, están más educados que el resto, y critica más fácilmente los problemas de servicios públicos, inflación e inseguridad. En eso, somos más disconformes. Además, mientras mayor el nivel educativo -en general- la gente tienen más expectativas de vida, que ir simplemente a lo básico de casa y comida. Somos más críticos con el autoritarismo, con la groserías y la mediocridad, nos afecta más nuestra sensibilidad la chabacanería y la corrupción descaradas. No es que en los barrios no haya esas preocupaciones, pero siempre hablando en promedio, la escala de necesidades varía. Y en esto hay que abrir los ojos: este gobierno ha tomado medidas puntuales, algunas más populistas y otras verdaderamente serias, para atender a millones de personas en cosas como acceso a alimentos, a centros primarios de salud, a participación política y comunal, en algunos casos a vivienda y educación, que mucha gente desprecia clasistamente como "limosnas". Esas misiones, con un altísimo componente populista, son más visibles para millones de personas que los casos de corrupción o la inseguridad, a la que lamentablemente igual están habituados. Decir que los chavistas son "pelabolas", "mantenidos", "ignorantes" es en realidad desconocer que la mayoría son gente que pasa necesidades, y que la oposición no ha podido convencerlos de que los problemas que tienen son también responsabilidad de ese mismo gobierno. Y claro, eso también pasa por que hay muchos que sí, prefieren estar mal pero creerse bendecidos por el líder, esos mediocres no faltan pero tampoco son la mayoría, en realidad serían pocos. Lo mismo que decir que los chavistas son "malandros": si eso fuera así viviríamos en la época de las cavernas!!!
¿Por qué se pierde en los estados llaneros? por eso mismo, cuando uno pasa por esos estados, la obra de gobierno atendiendo necesidades puntuales de las poblaciones aisladas es MUY evidente, y esa gente también vota. Y lo mismo pasa en las poblaciones rurales de otros estados, y en los barrios de las ciudades. No entender eso es negarse a la realidad. Y con eso no digo que este sea un buen gobierno, pero la realidad es mucho más terca que nuestras creencias y gustos. EL populismo paga hasta que quiebra, y por ahora está pagando.
Me gusta usar una imagen cuando converso con mis estudiantes: los gobiernos, en todos los países del mundo, por definición tienen que cumplir muchisimas tareas, y algunas las va hacer bien y otras mal. La diferencia entre un oficialista y un opositor, es que el primero ve más cosas buenas que malas, y las malas no las identifica con el presidente. El opositor, por el contrario, ve muchas más cosas malas que buenas y además identifica los problemas con la mala gestión.
Cuando un chavista comienza a ver más cosas malas que buenas se convierte en opositor, y de esos hay muchísimos. Al revés no conozco a nadie, que no sean cuatro o cinco políticos (entre ellos el poca cosa de Arias Cárdenas).
Ese es el país que tenemos. Un gobierno que hace cosas pero que además usa el dinero sin discreción alguna para captar votos. Millones de personas que ven en ese gobierno soluciones a cosas concretas "a pesar de". Otra mitad del país (la más urbanizada) que detesta un estilo de gobierno y que en general no reconoce lo que éste haya podido hacer de bueno. Así como van las cosas, es segurísimo que la oposición gane muchas más gobernaciones y alcaldías que en las últimas regionales, y el gobierno consolide las de estados centrales y de poblaciones rurales, o lo de los estados que ya tienen y que hayan hecho una
gestión más o menos buena.
Despreciar la victoria de Chávez es un absurdo. Que creamos que es mala para el país es válido, pero desactivarse y echarse a morir, o seguir con el juego del fraude y la abstención, es no solamente absurdo sino suicida. Hay que seguir adelante, seguir criticando, participar más, aceptar las derrotas y celebrar los triunfos, que van a seguir llegando seguro. No alimentar rumores, calarse un poco este trago amargo, y entender por qué se pierde o se gana.
Abrazos a todos y salud
Robinson Rivas"
Saludos
Amigos:
Hasta anoche tardísimo estuve trabajando en la observación electoral. Ya son varios años dedicando tiempo y un esfuerzo inmenso a esta tarea, de la que he aprendido muchísimas cosas, y me han hecho comprender mejor muchas más. Específicamente, soy parte del grupo de Observación Electoral de Asamblea de Educación, una ONG dedicada en parte a ser veedores de estos procesos.
Lo primero que les cuento, y se lo hago saber a todo el que puedo, es que el sistema de votación automatizado nuestro es sumamente seguro, sumamente confiable, y la envidia de los de otros países que hemos tenido la oportunidad de comparar. El voto es 100% secreto, la automatización es exacta hasta un margen de 99,999% sin exagerar, y la cantidad de validaciones. re-validaciones y auditorías son increíblemente altas, hechas además por muchísima gente competente y especializada. No lo digo por mí, sino por docenas de ingenieros del gobierno, de la oposición, de partidos minoritarios y de Smartmatic que dedican horas y días a revisar los códigos fuente, las configuraciones de las máquinas de votación, de las de transmisión, de los conteos, de las líneas de respaldo, el tema de la privacidad, la encriptación, y un largo etcétera.
Como reto técnico es sumamente gratificante trabajar en eso.
Otra cosa MUY diferente es el aspecto del trabajo político del CNE. Ya ahí entran otras variables, como movimientos de electores entre centros, las ventajas que dan para el registro a sectores que les interesa, que se hagan los locos ante el grosero ventajismo oficial, que hagan normas de publicidad que favorecen descaradamente al gobierno, etc etc. Para resumir, me gusta usar esta figura: es como jugar un juego de fútbol donde las reglas están claras, pero el
árbitro es partidario de uno de los equipos. Si el equipo en desventaja mete los goles gana, pero tiene que meterlos. El equipo del árbitro (en este caso el gobierno) también debe meter los goles, pero el árbitro se las pone más fácil. Al final del día, va a ganar quien meta los goles, pero desde luego la ventaja es para el que tiene los recursos.
Si me explico bien, lo que quiero es hacer las distinción entre la parte política (abusiva y abiertamente pro-gobierno) del CNE y los aspectos técnicos, de los cuales no me queda ninguna duda que están muy muy consolidados.
Como anécdota puedo contarles que en una de las auditorías de una elección anterior, estábamos los representantes del CNE, los de smartmatic como fabricante, los testigos del gobierno, los de la oposición y yo y algunos amigos por los observadores electorales de Asamblea de Educación. ¡¡Y en TODOS los grupos, había profesores de la Facultad!!! más aún, en esas auditorías hubo un momento que en la misma mesa había gente del mismo centro de investigación de la UCV ¡¡pero en bandos diferentes!! Con eso quiero decir, que tengo confianza plena en ese trabajo, y no voy a descalificar a mis colegas solamente porque estén en lados distintos de la calle.
A NADIE LE GUSTA PERDER
¿¿A quién puede gustarle perder una elección?? el tema es que hay que entender como es el proceso. Con lo que dije ya, creo que dejo clarísimo que NO APOYO y más bien DESCALIFICO todos los rumores, las "noticias" y comentarios que hagan ver que hubo fraude. NO HAY FRAUDE, lo que pasó es que PERDIMOS. Como esa verdad no le gusta a nadie, hay que repetirla y repetirla y aclararla. Siempre va haber gente que salga con eso porque sencillamente no comprende que si en su centro ganaron 80-20, ¿como vamos a perder en el resto del país?? ¿con este gorila, dictador, ladrón, etc etc?? pues sencillamente, porque hubo más gente que votó por él, y desde luego, hicieron una inversión muchísimo mayor en promocionarlo de todas las formas posibles. Cantar fraude, decir que se perdió por los votos nulos, que cambiaron los resultados a las x de la noche, que negociaron, etc etc, es una necedad que no resiste ningún análisis. Eso si, sirven como "paliativo" y dan alguna sensación de esperanza, pero no deja de ser sino un autoengaño.
La mera verdad, es que el gobierno aplicó un masivo movimiento de sus votantes menos duros, y consolidó a sus duros, sin contar con el gigantesco esfuerzo que han hecho en estos últimos meses para inaugurar obras a medio hacer (pero visibles), el esfuerzo físico impresionante que tuvo que hacer el presidente a última hora, la inversión en paños calientes en las principales ciudades, y el populismo descarado, que raya en lo ridículo. Pero así es la política, y si esos esfuerzos no se tradujeran en votos ni los intentarían. Lo cierto es que esa es la forma clásica de hacer campaña electoral, y este gobierno en eso es maestro: minimizar cualquier noticia que los afecta (y han sido muchísimas) y sobrevalorar las obras dirigidas a captar votos. Por ejemplo, hasta risa dio ver cómo inauguraban el famoso BusCaracas después de nueve años y un costo 11 veces superior al establecido, todo a los golpes y a última hora. Pero repito: en política eso se vale, y sirve para captar los votos medio flojos. Los duros, ya los tenía con la campaña de insultos, radicalismo y fanatismo que le encanta a sus seguidores.
¿¿POR QUÉ SI SACAMOS MÁS VOTOS PERDIMOS?? ¿¿DÓNDE ESTÁ EL FRAUDE??
Pues la verdad, es que sacamos más votos en los centros urbanos, de donde somos la mayoría de los amigos que finalmente van a leer estas notas. En general, la gente de estos centros urbanos, de clases medias, están más educados que el resto, y critica más fácilmente los problemas de servicios públicos, inflación e inseguridad. En eso, somos más disconformes. Además, mientras mayor el nivel educativo -en general- la gente tienen más expectativas de vida, que ir simplemente a lo básico de casa y comida. Somos más críticos con el autoritarismo, con la groserías y la mediocridad, nos afecta más nuestra sensibilidad la chabacanería y la corrupción descaradas. No es que en los barrios no haya esas preocupaciones, pero siempre hablando en promedio, la escala de necesidades varía. Y en esto hay que abrir los ojos: este gobierno ha tomado medidas puntuales, algunas más populistas y otras verdaderamente serias, para atender a millones de personas en cosas como acceso a alimentos, a centros primarios de salud, a participación política y comunal, en algunos casos a vivienda y educación, que mucha gente desprecia clasistamente como "limosnas". Esas misiones, con un altísimo componente populista, son más visibles para millones de personas que los casos de corrupción o la inseguridad, a la que lamentablemente igual están habituados. Decir que los chavistas son "pelabolas", "mantenidos", "ignorantes" es en realidad desconocer que la mayoría son gente que pasa necesidades, y que la oposición no ha podido convencerlos de que los problemas que tienen son también responsabilidad de ese mismo gobierno. Y claro, eso también pasa por que hay muchos que sí, prefieren estar mal pero creerse bendecidos por el líder, esos mediocres no faltan pero tampoco son la mayoría, en realidad serían pocos. Lo mismo que decir que los chavistas son "malandros": si eso fuera así viviríamos en la época de las cavernas!!!
¿Por qué se pierde en los estados llaneros? por eso mismo, cuando uno pasa por esos estados, la obra de gobierno atendiendo necesidades puntuales de las poblaciones aisladas es MUY evidente, y esa gente también vota. Y lo mismo pasa en las poblaciones rurales de otros estados, y en los barrios de las ciudades. No entender eso es negarse a la realidad. Y con eso no digo que este sea un buen gobierno, pero la realidad es mucho más terca que nuestras creencias y gustos. EL populismo paga hasta que quiebra, y por ahora está pagando.
Me gusta usar una imagen cuando converso con mis estudiantes: los gobiernos, en todos los países del mundo, por definición tienen que cumplir muchisimas tareas, y algunas las va hacer bien y otras mal. La diferencia entre un oficialista y un opositor, es que el primero ve más cosas buenas que malas, y las malas no las identifica con el presidente. El opositor, por el contrario, ve muchas más cosas malas que buenas y además identifica los problemas con la mala gestión.
Cuando un chavista comienza a ver más cosas malas que buenas se convierte en opositor, y de esos hay muchísimos. Al revés no conozco a nadie, que no sean cuatro o cinco políticos (entre ellos el poca cosa de Arias Cárdenas).
Ese es el país que tenemos. Un gobierno que hace cosas pero que además usa el dinero sin discreción alguna para captar votos. Millones de personas que ven en ese gobierno soluciones a cosas concretas "a pesar de". Otra mitad del país (la más urbanizada) que detesta un estilo de gobierno y que en general no reconoce lo que éste haya podido hacer de bueno. Así como van las cosas, es segurísimo que la oposición gane muchas más gobernaciones y alcaldías que en las últimas regionales, y el gobierno consolide las de estados centrales y de poblaciones rurales, o lo de los estados que ya tienen y que hayan hecho una
gestión más o menos buena.
Despreciar la victoria de Chávez es un absurdo. Que creamos que es mala para el país es válido, pero desactivarse y echarse a morir, o seguir con el juego del fraude y la abstención, es no solamente absurdo sino suicida. Hay que seguir adelante, seguir criticando, participar más, aceptar las derrotas y celebrar los triunfos, que van a seguir llegando seguro. No alimentar rumores, calarse un poco este trago amargo, y entender por qué se pierde o se gana.
Abrazos a todos y salud
Robinson Rivas"
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