Esta reflexión del Prof. Robinson Rivas me la hizo llegar el Prof. Carlos Mascareño y la comparto con ustedes.
Saludos
Amigos:
Hasta anoche tardísimo estuve trabajando en la observación electoral. Ya son varios años dedicando tiempo y un esfuerzo inmenso a esta tarea, de la que he aprendido muchísimas cosas, y me han hecho comprender mejor muchas más. Específicamente, soy parte del grupo de Observación Electoral de Asamblea de Educación, una ONG dedicada en parte a ser veedores de estos procesos.
Lo primero que les cuento, y se lo hago saber a todo el que puedo, es que el sistema de votación automatizado nuestro es sumamente seguro, sumamente confiable, y la envidia de los de otros países que hemos tenido la oportunidad de comparar. El voto es 100% secreto, la automatización es exacta hasta un margen de 99,999% sin exagerar, y la cantidad de validaciones. re-validaciones y auditorías son increíblemente altas, hechas además por muchísima gente competente y especializada. No lo digo por mí, sino por docenas de ingenieros del gobierno, de la oposición, de partidos minoritarios y de Smartmatic que dedican horas y días a revisar los códigos fuente, las configuraciones de las máquinas de votación, de las de transmisión, de los conteos, de las líneas de respaldo, el tema de la privacidad, la encriptación, y un largo etcétera.
Como reto técnico es sumamente gratificante trabajar en eso.
Otra cosa MUY diferente es el aspecto del trabajo político del CNE. Ya ahí entran otras variables, como movimientos de electores entre centros, las ventajas que dan para el registro a sectores que les interesa, que se hagan los locos ante el grosero ventajismo oficial, que hagan normas de publicidad que favorecen descaradamente al gobierno, etc etc. Para resumir, me gusta usar esta figura: es como jugar un juego de fútbol donde las reglas están claras, pero el
árbitro es partidario de uno de los equipos. Si el equipo en desventaja mete los goles gana, pero tiene que meterlos. El equipo del árbitro (en este caso el gobierno) también debe meter los goles, pero el árbitro se las pone más fácil. Al final del día, va a ganar quien meta los goles, pero desde luego la ventaja es para el que tiene los recursos.
Si me explico bien, lo que quiero es hacer las distinción entre la parte política (abusiva y abiertamente pro-gobierno) del CNE y los aspectos técnicos, de los cuales no me queda ninguna duda que están muy muy consolidados.
Como anécdota puedo contarles que en una de las auditorías de una elección anterior, estábamos los representantes del CNE, los de smartmatic como fabricante, los testigos del gobierno, los de la oposición y yo y algunos amigos por los observadores electorales de Asamblea de Educación. ¡¡Y en TODOS los grupos, había profesores de la Facultad!!! más aún, en esas auditorías hubo un momento que en la misma mesa había gente del mismo centro de investigación de la UCV ¡¡pero en bandos diferentes!! Con eso quiero decir, que tengo confianza plena en ese trabajo, y no voy a descalificar a mis colegas solamente porque estén en lados distintos de la calle.
A NADIE LE GUSTA PERDER
¿¿A quién puede gustarle perder una elección?? el tema es que hay que entender como es el proceso. Con lo que dije ya, creo que dejo clarísimo que NO APOYO y más bien DESCALIFICO todos los rumores, las "noticias" y comentarios que hagan ver que hubo fraude. NO HAY FRAUDE, lo que pasó es que PERDIMOS. Como esa verdad no le gusta a nadie, hay que repetirla y repetirla y aclararla. Siempre va haber gente que salga con eso porque sencillamente no comprende que si en su centro ganaron 80-20, ¿como vamos a perder en el resto del país?? ¿con este gorila, dictador, ladrón, etc etc?? pues sencillamente, porque hubo más gente que votó por él, y desde luego, hicieron una inversión muchísimo mayor en promocionarlo de todas las formas posibles. Cantar fraude, decir que se perdió por los votos nulos, que cambiaron los resultados a las x de la noche, que negociaron, etc etc, es una necedad que no resiste ningún análisis. Eso si, sirven como "paliativo" y dan alguna sensación de esperanza, pero no deja de ser sino un autoengaño.
La mera verdad, es que el gobierno aplicó un masivo movimiento de sus votantes menos duros, y consolidó a sus duros, sin contar con el gigantesco esfuerzo que han hecho en estos últimos meses para inaugurar obras a medio hacer (pero visibles), el esfuerzo físico impresionante que tuvo que hacer el presidente a última hora, la inversión en paños calientes en las principales ciudades, y el populismo descarado, que raya en lo ridículo. Pero así es la política, y si esos esfuerzos no se tradujeran en votos ni los intentarían. Lo cierto es que esa es la forma clásica de hacer campaña electoral, y este gobierno en eso es maestro: minimizar cualquier noticia que los afecta (y han sido muchísimas) y sobrevalorar las obras dirigidas a captar votos. Por ejemplo, hasta risa dio ver cómo inauguraban el famoso BusCaracas después de nueve años y un costo 11 veces superior al establecido, todo a los golpes y a última hora. Pero repito: en política eso se vale, y sirve para captar los votos medio flojos. Los duros, ya los tenía con la campaña de insultos, radicalismo y fanatismo que le encanta a sus seguidores.
¿¿POR QUÉ SI SACAMOS MÁS VOTOS PERDIMOS?? ¿¿DÓNDE ESTÁ EL FRAUDE??
Pues la verdad, es que sacamos más votos en los centros urbanos, de donde somos la mayoría de los amigos que finalmente van a leer estas notas. En general, la gente de estos centros urbanos, de clases medias, están más educados que el resto, y critica más fácilmente los problemas de servicios públicos, inflación e inseguridad. En eso, somos más disconformes. Además, mientras mayor el nivel educativo -en general- la gente tienen más expectativas de vida, que ir simplemente a lo básico de casa y comida. Somos más críticos con el autoritarismo, con la groserías y la mediocridad, nos afecta más nuestra sensibilidad la chabacanería y la corrupción descaradas. No es que en los barrios no haya esas preocupaciones, pero siempre hablando en promedio, la escala de necesidades varía. Y en esto hay que abrir los ojos: este gobierno ha tomado medidas puntuales, algunas más populistas y otras verdaderamente serias, para atender a millones de personas en cosas como acceso a alimentos, a centros primarios de salud, a participación política y comunal, en algunos casos a vivienda y educación, que mucha gente desprecia clasistamente como "limosnas". Esas misiones, con un altísimo componente populista, son más visibles para millones de personas que los casos de corrupción o la inseguridad, a la que lamentablemente igual están habituados. Decir que los chavistas son "pelabolas", "mantenidos", "ignorantes" es en realidad desconocer que la mayoría son gente que pasa necesidades, y que la oposición no ha podido convencerlos de que los problemas que tienen son también responsabilidad de ese mismo gobierno. Y claro, eso también pasa por que hay muchos que sí, prefieren estar mal pero creerse bendecidos por el líder, esos mediocres no faltan pero tampoco son la mayoría, en realidad serían pocos. Lo mismo que decir que los chavistas son "malandros": si eso fuera así viviríamos en la época de las cavernas!!!
¿Por qué se pierde en los estados llaneros? por eso mismo, cuando uno pasa por esos estados, la obra de gobierno atendiendo necesidades puntuales de las poblaciones aisladas es MUY evidente, y esa gente también vota. Y lo mismo pasa en las poblaciones rurales de otros estados, y en los barrios de las ciudades. No entender eso es negarse a la realidad. Y con eso no digo que este sea un buen gobierno, pero la realidad es mucho más terca que nuestras creencias y gustos. EL populismo paga hasta que quiebra, y por ahora está pagando.
Me gusta usar una imagen cuando converso con mis estudiantes: los gobiernos, en todos los países del mundo, por definición tienen que cumplir muchisimas tareas, y algunas las va hacer bien y otras mal. La diferencia entre un oficialista y un opositor, es que el primero ve más cosas buenas que malas, y las malas no las identifica con el presidente. El opositor, por el contrario, ve muchas más cosas malas que buenas y además identifica los problemas con la mala gestión.
Cuando un chavista comienza a ver más cosas malas que buenas se convierte en opositor, y de esos hay muchísimos. Al revés no conozco a nadie, que no sean cuatro o cinco políticos (entre ellos el poca cosa de Arias Cárdenas).
Ese es el país que tenemos. Un gobierno que hace cosas pero que además usa el dinero sin discreción alguna para captar votos. Millones de personas que ven en ese gobierno soluciones a cosas concretas "a pesar de". Otra mitad del país (la más urbanizada) que detesta un estilo de gobierno y que en general no reconoce lo que éste haya podido hacer de bueno. Así como van las cosas, es segurísimo que la oposición gane muchas más gobernaciones y alcaldías que en las últimas regionales, y el gobierno consolide las de estados centrales y de poblaciones rurales, o lo de los estados que ya tienen y que hayan hecho una
gestión más o menos buena.
Despreciar la victoria de Chávez es un absurdo. Que creamos que es mala para el país es válido, pero desactivarse y echarse a morir, o seguir con el juego del fraude y la abstención, es no solamente absurdo sino suicida. Hay que seguir adelante, seguir criticando, participar más, aceptar las derrotas y celebrar los triunfos, que van a seguir llegando seguro. No alimentar rumores, calarse un poco este trago amargo, y entender por qué se pierde o se gana.
Abrazos a todos y salud
Robinson Rivas"
I am a political scientist, Adjunct Professor at Valencia College, teaching State and Local Government, and U.S. Government. I have more than twenty years of experience in higher education teaching, specialized in democracy and governance issues in Latin America, with a career as researcher, commentator, writer, and blogger. I have developed an academic path in the field of study of institutional behavior in democratic societies in Latin America, specifically Venezuela, and more recently Cuba.
Wednesday, October 10, 2012
Sunday, September 30, 2012
Saturday, July 28, 2012
Monday, May 28, 2012
EL 4F Y SUS REPERCUSIONES SOBRE EL LIDERAZGO NACIONAL
El estudio del fenómeno de liderazgo en
Venezuela está íntimamente ligado al desarrollo de la historia política
nacional, a la evolución de la nación, desde la Capitanía General hasta la
República de Venezuela. El recurso del análisis histórico nos permite
reconstruir las características de la cultura política del Venezolano en base a
todo ese proceso.
En principio, es necesario partir de la
condición de la identidad nacional, del sentimiento nacional del venezolano
para poder establecer las características del liderazgo en nuestro país.
En Venezuela el liderazgo ha estado
tradicionalmente vinculado a la noción del Caudillismo; en palabras de ELISA
LERNER (1), el líder
venezolano, más que líder ha sido un caudillo dedicado al “cultivo de una
pequeña parcela...” con poca preparación. No se trata de un liderazgo en el
sentido estricto del ejercicio de la conducción dirección e influencia sobre
los demás miembros de un grupo humano; no ha estado basado en la encarnación de
un “modelo”, ha sido más bien el desarrollo de un patrón de caudillismo
regional que data de la época de la colonia y que se mantuvo a lo largo de la
Guerra de la Independencia y de las Guerras Civiles, consolidándose hacia
finales del siglo pasado y principios del presente. (2)
Es difícil precisar la estructura de
nuestra identidad nacional, cuando nuestra historia ha estado condicionada por
el fenómeno de la ruptura, de la discontinuidad con el pasado. Nuestro país es
un país sin memoria (3) al
que le fue arrebatada la herencia aborigen para imponerle la cultura ibérica
del colonizador. Sobre esta base tan débil es difícil construir un auténtico
liderazgo, es improbable que pueda surgir un líder con las características
teóricas que le deben acompañar: autoridad moral, capacidad para dirigir e
influir sobre las masas, poder de convocatoria.
Cuando Elisa Lerner habla de nuestro
líderes que cultivan una pequeña parcela, se refiere a que no ha sabido ejercer
lo que es un verdadero liderazgo, asumir lo que significa la conducción de un
pueblo, es decir, que ha sido insuficiente su desempeño porque ha estado
orientado hacia la satisfacción de fines egoístas, ajenas a las necesidades de
un colectivo. Por otra parte, nuestra condición económica de país dependiente,
ha permitido que en el escenario del ejercicio político del poder, intervengan
fuerzas no nacionales que han influido directamente en el liderazgo local,
(esto con referencia a las actividades de transnacionales quienes reclutan
dirigentes políticos con el fin de
proteger sus intereses).
La escasa conciencia de una identidad
nacional, el débil sentimiento producto de esa reducida memoria de la que
hablábamos, nos obliga a reconocer que no tenemos un proyecto nacional
(valores, motivaciones) que defender o por el que luchar, lo cual determina que
nuestros líderes no posean un fundamento ideológico real (4), con
las excepciones de estadistas como Betancourt y Caldera, honrosas por demás,
que logre cohesionar a la sociedad tras de ellos.
Nuestra historia política reciente, luego
de la caída de Pérez Jiménez, ha presentado un canon para el ejercicio de la
conducción política. Los dirigentes que conforman la generación creadora de la
democracia venezolana, esa generación del 28 que lucho contra Gómez y que luego
enfrentó a Pérez Jiménez, se convirtió en el modelo a seguir y ellos mismos
establecieron cuáles serían las reglas del juego. El liderazgo que emergió del
58 ha mantenido desde entonces, el discurso que los califica como mártires de
la democracia; que fueron sus sacrificios y sus luchas contra los dictadores,
lo que permitió que se pudiera construir un régimen democrático en nuestro
país.
Semejantes recursos no pueden conferirle
al liderazgo venezolano otra connotación que no sea la de un notorio
personalismo, es decir, que se mantiene la tendencia hacia la supremacía de una
individualidad, de condiciones únicas, que se traduce en caudillismo.
Este ha sido el escenario desde 1958, con
las variantes que haya podido producir la renovación de la dirigencia política
nacional, más no de la inspiración que los mueve, pues los jóvenes políticos
presentan las mismas o casi iguales características; lo que cambian son sus
caras.
Las carencias de una errada conducción
política y la gravedad de una insana economía fueron conduciendo al país a una
inevitable crisis coyuntural, donde el logro de los objetivos fundamentales de la
sociedad comenzaba a hacerse
prácticamente imposible. Las bases de la
nación: relaciones económicas,
políticas, culturales e ideológicas comenzaban a agrietarse degenerando en una
crisis estructural.
El país perdió la brújula luego de que
disminuyeron los ingresos extraordinarios (petrodólares); el Estado que había
crecido en forma desproporcionada colapsó al no poder satisfacer las demandas
de una población que cambió sus costumbres a la luz de un mundo irreal y
superficial, que le fue impuesto bajo la creencia de que “todo es posible”.5
La inestabilidad económica, la ausencia de
liderazgo, la ineficiencia del Sistema Político, la depauperación del nivel de
vida, la inseguridad colectiva, las fallas de los servicios públicos,
comenzaron a conformar una bomba de tiempo que estalló en Febrero de 1989 con
el descontento social y que tres años después, el 4 de Febrero de 1992, alcanzó
su punto máximo con la primera intentona golpista.
La acción del “Movimiento Bolivariano
Revolucionario 2000” modificó por completo el momento histórico político que se
estaba viviendo en el país, pues aparece la figura de HUGO CHÁVEZ,
cambiando el rumbo de los acontecimientos.
El “4-F” marca el inicio de una nueva etapa en la vida democrática
venezolana; quizás representando la última oportunidad, pues está en juego la
permanencia del Sistema Político.
La globalización de los conflictos que
aquejaban al país, la violación sistemática de algunos preceptos consagrados
por el Estado de Derecho, la represión, la crisis económica, condujeron a la
creación del MBR-200 en 1983, por parte de un grupo denominado COMACATE
(Comandantes o Tenientes-Coroneles, Mayores, Capitanes y Tenientes). El objetivo del movimiento, que nace el año
del Bicentenario del Natalicio del Libertador Simón Bolívar, “no era de
carácter político... Allí se formó el
semillero de un movimiento esencialmente democrático... descubrimos al maestro
Simón Rodríguez y al líder Simón Bolívar y al guerrero Ezequiel Zamora”.6
Inicialmente el MBR-200 se planteó
realizar un estudio de la situación político-social de la nación, “El MBR-200
es nacionalista en cuanto propone un auténtico Vuelvan Caras, un
profundo rescate de nuestra identidad, a través de la puesta en marcha de una
política de consolidación nacional”.7 Bajo esta bandera el movimiento liderizado
por el Comandante Chávez se rebeló ante la autoridad legal, a quien con su
acción le restó la poca legitimidad que le quedaba.
Luego de los sucesos de Febrero de 1992 y
del posterior intento golpista del 27 de Noviembre del mismo año, la figura de
Hugo Chávez se fue convirtiendo en la de líder de la población; no sólo arrasen
los estratos sociales más bajos de la pirámide social, sino que provocó la
admiración de las capas intermedias de la sociedad. Los más variados intelectuales, artistas,
figuras públicas, se pronunciaron para alabar las virtudes y excepcionales
cualidades de Chávez.
Fue en ese momento, reflejo de la imagen
todavía latente del “<>” televisado, que se le reconoció
como líder, aquel que fue entrevistado por Laura Sánchez del EL NACIONAL
en los días posteriores a la intentona, de manera transgresora, violando toda
disposición oficial y burlando la autoridad del líder del tercer mundo.8
La actitud de Hugo Chávez contrastó con la
del entonces Presidente de la República.
Su imagen destronó definitivamente a Pérez enviándolo al rincón más
olvidado de la historia, cediéndole su lugar al Comandante. El fenómeno Chávez arrastró a todos,
bien de acuerdo con él o enfrentándolo, pero lo único cierto es que su acción
no le fue indiferente a nadie, pues fue ganándose un espacio en la escena
política nacional, convirtiéndose en ese líder que lucía ausente.
Un líder es aquella figura que logra
conducir, dirigir, guiar a un grupo humano con el propósito de alcanzar
objetivos comunes. El líder tiene poder,
pero es preciso tener claro que no todo el que tiene poder es líder.9 El hecho de que Hugo Chávez, al mando de la
operación clave, asumiera la responsabilidad de toda la acción, no sólo reflejó
poder sino que le confirió una imagen moral que nadie en ese sentido se
había ganado hasta entonces, en un país donde no se es responsable de
nada. Allí nació el fenómeno de Chávez
que fue conformado su liderazgo circunstancial.
Las razones para catalogar a Chávez como
un líder circunstancial se originan en la naturaleza de su liderazgo. Es cierto que su mensaje llega a las masas,
que estas lo siguen, pero es preciso examinar el carácter de su liderazgo y de
su mensaje.
Las características de Hugo Chávez se
inscriben con facilidad en las categorías de liderazgo carismático populista
que señala Gustavo Martín. “El
populismo es moralista; es un movimiento, no un partido el que acompaña al
líder; la ideología es imprecisa; se opone al orden establecido; busca la
unidad nacional; si participan militares, son de graduación media; es
nostálgico; posee una base popular; no tiene una doctrina propia; son
nacionalistas y se trata de un liderazgo carismático populista”.10
Ante todo lo dicho por Martín, es justo
ubicar a Chávez bajo este esquema. Su
discurso se maneja en el terreno del nacionalismo, sus apelaciones se basan en
el patriotismo que considera como el recurso para recuperar el sentido de
nación que hemos perdido.
El liderazgo de Chávez surge en el momento
más crítico de la historia política contemporánea; ante tanta indiferencia
oficial, ante la incapacidad de una dirigencia política, surge el Comandante
como la válvula de escape, como ese elemento cohesionador que toda masa
descontenta necesita para no desbocarse.
El pueblo venezolano había estado huérfano de un guía, y en medio de la
coyuntura, encontró en Chávez esa figura de apoyo que tanto necesitaba. Fue su valor para llamar a las cosas por su
nombre, y declarar que su movimiento reflejaba el clamor de la mayoría de la
población, lo que ha venido convirtiéndose en ese líder que reclamaba el país.
Ahora habría que profundizar en el rol que
Hugo Chávez está cumpliendo, en el contexto de un Sistema Político que no
satisface las demandas de la población.
El está llenando un vacío que nadie había podido ocupar, no por falta de
ambición, sino de condición. Su figura
parecería estar devolviéndole al pueblo fe y confianza en sí mismo, porque
Chávez es reflejo de su pueblo y tiene una elevada autoestima, cosa de la que
hemos carecido siempre.
La duda radica en que ese liderazgo
circunstancial pueda transformarse en algo permanente, en que Hugo Chávez sepa
encarar el futuro y pueda soportar el peso de la responsabilidad que significa
servir de ejemplo para una población que no ha tenido buenos modelos.
El reto que se le presenta a Chávez tiene
varios horizontes. Debe ordenar su
planteamiento político de manera de darle consistencia ideológica; actualizar
su discurso de manera que las mentes receptoras de su mensaje bolivariano sean
capaces de descifrarlo en el contexto del mundo que vivimos hoy, pues es
preciso que en el manejo de las nociones de nacionalismo, si se quiere moldear
la conducta política del venezolano, se evite llegar a los extremos del fanatismo;
finalmente, es necesario que desista de jugar al caos, con pensamientos
escandalosos, pues ser profeta del desastre lo aleja de ese papel catártico que
inicialmente nos había planteado, el queremos liberar de esa imagen del
dirigente político falso y demagogo que sólo conocíamos y que él manifestaba
ser la antítesis.
Sería absurdo negar la influencia de la
imagen de Hugo Chávez, sobre algunos sectores de la población y es que,
definitivamente ha llegado a convertirse en la respuesta a muchas necesidades
que se relacionan con esa carencia de un pasado coherente y con la falta de
verdaderas referencias que nos permitan alcanzar la cohesión que en toda nación
debe privar a la hora de enfrentar retos.
En Chávez reconocemos al venezolano que
practica un culto patriótico de veneración a las raíces bolivarianas y de
cumplimiento del deber, hechos a los cuales no hemos estado acostumbrados; pero
también se nos presenta con debilidades, lógicamente propias de todo ser
humano, pero que si se quiere ser conductor de masas, es preciso corregir, de
manera que pueda ofrecer un auténtico liderazgo.
Es muy cierto que Hugo Chávez no reúne
todas las condiciones que teóricamente debe poseer un líder (anteriormente
hemos señalado el carácter de su liderazgo), pero ante las pocas opciones a las
que hay lugar, luce quizá como el más apropiado en este momento de coyuntura,
asumiendo una responsabilidad que le confiere valores desconocidos por nuestros
dirigentes.11
Finalmente debemos reconocer que no estaba
en los cálculos, ni del MBR-200 ni de Chávez, la popularidad que desató su
figura, porque de lo contrario se hubiese preparado una plataforma más sólida
para su proyección, notándose que fue un hecho completamente inesperado,
teniendo que construir sobre la marcha. Su permanencia en la escena política
venezolana dependerá de su preparación y de la capacidad de interpretar las
necesidades y expectativas de sus seguidores, de lo contrario estará destinado
a ser un fenómeno político pasajero.
1 LERNER,
Elisa. VENEZOLANOS DE HOY EN DÍA: DEL SILENCIO POSTGOMECISTA AL RUIDO
MAYAMERO. Pág. 4 en EL CASO VENEZUELA.
2 MAZZEL,
Jesús. EL ROL DEL LIDERAZGO EN LA CRISIS
POLÍTICA. Pp. 6-8
3 LERNER,
Elisa. Ídem.
4 esto
es si atendemos el planteamiento de la dificultad de construir un verdadero
liderazgo con las condiciones que nos rodean, de la ausencia de un pasado
coherente.
5 CABALLERO,
Manuel. LAS VENEZUELAS DEL SIGLO
VEINTE. Pág. 190.
6 ZAGO,
Angela. LA REBELIÓN DE LOS ANGELES. Pág. 22.
7 Ibidem. Pág. 48
8 se
quiere señalar el efecto arrollador que provocó Chávez, a diferencia de los
otros Comandantes, para llegar hasta esos extremos de audacia con el fin de
conocer sus ideas y opiniones.
9 MAZZEL,
Jesús. Op. Cit. Pág. 8.
10 MARTÍN,
Gustavo. ENSAYOS DE ANTROPOLOGÍA
POLÍTICA. Pp. 149-156.
11 Recordemos
el discurso del entonces Senador Vitalicio Dr. Rafael Caldera ante el Congreso
de la República el día de la intentona golpista de 4-F, donde señalaba las
virtudes de los Comandantes al desechar las apreciaciones de ciertos políticos
que llegaron a calificarlos de mercenarios.
* MARIA ISABEL PUERTA. Publicado
en la revista PRINCIPIA. Universidad
Centroccidental Lisandro Alvarado Año 2
- Nº 3. Octubre 1995.
Sunday, April 22, 2012
Saturday, September 3, 2011
LA DEMOCRACIA: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA HERMENÉUTICA
En la búsqueda sobre lo que define a las crisis en la democracia, la Hermenéutica Filosófica, descrita por Grondin (2002) nos acerca a la democracia en un trazado donde se plantea la articulación de significados muy diversos, en el que para la caracterización de las crisis de la democracia, resulta importante reconstruir no sólo la teoría de la democracia, sino las circunstancias históricas, políticas y sociales en las que se consolida como forma de gobierno predominante, en el entendido de que la democracia ha sido reconocida como la forma ideal de régimen político para la sociedad que nos ocupa. En razón de estos argumentos, la hermenéutica representa el camino más ajustado en la procura de estas explicaciones. La hermenéutica en esta propuesta constituye una forma de encontrarse con un sistema de vida que tiene distintas lecturas desde la política, la historia, la sociología y la filosofía. El objetivo de esta investigación es la elaboración de una explicación sobre las crisis de la democracia desde la teoría política, lo cual exige un acercamiento a través de la intertextualidad, pues es la propia teoría democrática la que da muestras de diversidad en razón de las diferentes expresiones que adquiere. En este sentido, Gadamer habla de un consenso para el cual es necesario un método, como la hermenéutica, permitiendo la conciliación no sólo en cuanto a lo que define a la democracia, sino además lo que produce sus crisis, y los elementos asociados a ello. La investigación planteada es de carácter descriptivo, con un diseño no experimental, transeccional descriptivo, desarrollado mediante el análisis de discurso. Las conclusiones hacen referencia a la interpretación de la crisis de la democracia desde una lectura hermenéutica.
La crisis de la institucionalidad política en Venezuela: una aproximación 1989-2009
El propósito de este trabajo es identificar la trayectoria que ha comportado la crisis institucional venezolana, partiendo de la afirmación del sistema político venezolano que se inicia con la democracia, garantizada por el compromiso derivado del Pacto de Puntofijo, y que transcurre en una dinámica acelerada por una economía rentista que paralelamente permite la consolidación de un sistema de conciliación de élites que posteriormente es desplazado por el sistema de partidos que logra controlar al Estado. Esta reflexión se inscribe en la intención de abordar la crisis institucional del sistema político venezolano desde una perspectiva histórica y política, que permita hacer el recorrido por aquellos momentos en los que se producen los hechos que determinan la realidad que hoy vivimos, destacando aquellos en que se producen los elementos que contribuyen a configurar la experiencia de desinstitucionalización que nos ocupa. Este trabajo se apoya en una metodología descriptiva para desarrollar una interpretación del período señalado en el que se cruzan los hechos históricos con las reflexiones políticas, que permitirán la comprensión de una de las etapas más complejas de la vida nacional de Venezuela, en la cual ha operado el desmontaje de una institucionalidad para introducir otra.
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